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Archive for diciembre, 2013

Resolución de un descemetocele corneal mediante un colgajo de conjuntiva.

Uno de los casos más frecuentes en la consulta de oftalmología veterinaria son las úlceras corneales. Cuando estas úlceras se complican, por diferentes motivos, como un mal diagnóstico o tratamiento, ciertas razas, otras patologías concomitantes, etc, podemos llegar a situaciones límites como en el siguiente caso.
Bulldog inglés con una úlcera corneal en descemetocele, es decir, que tan solo tenemos una fina capa (la membrana de descemet) que separa la cámara anterior de la córnea y estamos a punto de tener una perforación ocular.

DESCEMETOCELE

En estos casos no es posible la regeneración del estroma corneal, con lo que se hace fundamental un injerto. En el caso que nos ocupa, decidimos aplicar un injerto de conjuntiva, que aporte vascularización y nutrientes a la córnea, para evitar la perforación y pérdida del ojo.
El injerto de conjuntiva lo cojemos en forma de colgajo pediculado del mismo ojo, y lo suturamos con puntos de microcirugía a los bordes de la úlcera.

POSTQUIRÚRGICO

Una vez finalizada la operación, mantenemos un tratamiento a base de antibióticos, ciclopléjico, antiinflamatorios y plasma hasta que el colgajo se integre.

Pasados los días, vemos que el injerto va integrándose en la córnea, y a nivel visual, apenas molesta al perro, ya que está en una zona periférica del ojo.

10 DÍAS

Pasado unos dos meses, volvemos a intervenir al animal para retirar el pedículo, ya que el injerto se puede quedar sólo, y así tener más capacidad visual.

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Con el tiempo se puede ir aclarando esa zona de la córnea, pero lo importante es que hemos salvado al ojo de la enucleación y el resultado estético es muy bueno.

Dra. Teresa Pereira-Espinel
CLínica Veterinaria el Parque. Talavera de la Reina

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Avulsión del labro en un perro tras una caida

Otro caso curioso y poco frecuente de cirugía maxilo facial en perros. Se nos presenta un perro de raza mestiza que se ha escapado y ha vuelto con el labio inferior colgando, es lo que se llama una avulsión del labro. Se suele producir después de una caida o un accidente, en la que el perro se da de cara contra el suelo y se despega todo el labio.
Un simple sutura a la encía no suele ser suficiente para que vuelva a su sitio, teniendo que utilizar otra técnica para que quede mejor anclado y seguro. Así es como llegó.

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Lo primero que hay que hacer, es limpiar, desinfectar y reavivar la herida que tenemos para producir una correcta cicatrización

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A continuación, decidimos hacer varios agujeros en la mandíbula del perro. Dos agujeros en un lado, otros dos agujeros en el otro lado, y dos agujeros por rostral, o por delante.

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Ayudándonos de unas agujas rosas, pasamos un hilo de nylon a través de la piel y de los agujeros que hemos hecho en la mandíbula, dando tres puntos en U o de colchonero, a través del hueso y la piel, justo donde habíamos hecho los agujeros previamente.

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Para apretar los puntos, utilizamos unos tubos de silicona, de tal forma que así, el nylon no corta la piel al apretar.

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Al terminar la cirugía, vemos que todo ha quedado en su sitio y es funcional.

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Le ponemos un collar isabelino al perro para evitar rascados y a los diez días, retiramos los puntos, quedándo un resultado muy bueno y funcional.

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Dr. Felipe de Frutos.
Clinica Veterinaria el Parque, Talavera de la Reina.

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